
Por qué, en tiempos de incertidumbre, a menudo nos presionamos aún más
Lo que observo una y otra vez, tanto en mis muchos años de experiencia profesional como en los encuentros con nuestros huéspedes, es algo muy humano:
Cuando nos sentimos inseguros, a menudo intentamos reforzar aún más nuestra seguridad. Discutimos más tiempo, analizamos más a fondo, pedimos otra opinión, buscamos la solución perfecta y nos gustaría descartar cualquier posibilidad.
Sin embargo, a menudo eso es precisamente lo que provoca aún más esfuerzo y estrés.
Nos perdemos en nuestros pensamientos, damos vueltas en círculo y tenemos la sensación de que cada vez tenemos que rendir más. Sin embargo, en el fondo anhelamos claridad, confianza y una sensación de seguridad.
Nuestros animales afrontan este tipo de situaciones de forma muy diferente. Viven el aquí y ahora. No se pasan el tiempo debatiendo qué camino podría ser mejor. Centran su atención en el siguiente paso.
Por eso siempre les digo a nuestros huéspedes:
„En realidad, el animal solo tiene que seguirte. Fija la mirada en tu objetivo. Si sabes adónde quieres llegar, muchas otras cosas vendrán solas“.“
Eso no significa ser despreocupado o imprudente. Tampoco significa dejar de hacer preguntas. Pero sí significa no tener que controlarlo todo.
En tiempos de cambio, no perder de vista lo esencial
Precisamente en tiempos de cambio, incertidumbre y exigencias siempre nuevas, los seres humanos a veces perdemos de vista lo esencial. Miramos demasiado a izquierda y derecha, nos preocupamos por cosas sobre las que no tenemos control o intentamos tenerlo todo bajo control al mismo tiempo.
A veces no hace falta seguir discutiendo ni tener una certeza absoluta. A veces basta con hacer una pausa, centrarse en lo esencial y dar el siguiente paso.
Quizá ahí resida precisamente hoy una habilidad fundamental, tanto para los directivos como para los equipos, las familias y cada persona:
- No siempre hay que hacer más.
- No hay que pensar siempre en más.
- Sino volver a confiar más.
Porque la seguridad no se consigue controlándolo todo. A menudo surge cuando confiamos en nosotros mismos y tenemos el valor de avanzar paso a paso.
Y a veces, una llama, un camello o un burro nos enseñan más que muchos libros llenos de sabiduría.

Un lugar para recargar energías entre Múnich, Salzburgo y Passau
Para nosotros, el Oasis de las Lamas es más que un simple destino turístico. Es un lugar de encuentro, de desconexión y de nuevas perspectivas.
Hay gente de Baviera y Austria que viene a visitarnos para hacer excursiones con llamas, participar en actividades con animales, realizar actividades de team building, asistir a seminarios o, simplemente, para desconectar de la rutina diaria durante unas horas.
Precisamente en tiempos de cambio, estrés e incertidumbre, la naturaleza y el contacto con los animales pueden ser una valiosa fuente de salud mental, resiliencia y equilibrio interior.
Quizá eso sea precisamente lo que todos necesitamos hoy un poco más:
Menos velocidad. Más interacción.
Menos perfección. Más humanidad.
Y a veces basta con dar un paseo junto a una llama.




