Cuando una sonrisa vale más que mil palabras
Hace poco, nuestras llamas tuvieron la oportunidad de visitar una residencia de ancianos: un día lleno de emociones, encuentros cordiales y momentos inolvidables. Para nosotros, esta visita tuvo un significado muy especial, ya que la madre de Manfred vive allí.
Cuando llegamos, ya había dos grandes círculos de sillas con los residentes sentados. En cuanto llegaron Romeo, Heino, Julius y Bolero, la curiosidad fue enorme. Todos querían acariciar a las llamas, sentir su suave lana o estar muy cerca de ellas.
Un momento especialmente bonito fue cuando Manfred saludó a su madre por su nombre. Se le notaba claramente el orgullo. Al mismo tiempo, se quedó totalmente sorprendida al ver a cuánta gente había atraído la visita de las llamas y el entusiasmo que despertaron.
Nuestro encantador Romeo hizo honor a su nombre. Saludó a los residentes a su manera y repartió generosamente sus famosos „besitos de llama“. Por todas partes se oían risas, se veían caras radiantes y se contaban historias. Por un momento, las preocupaciones, el dolor y las limitaciones parecieron pasar a un segundo plano.

Fue especialmente emotivo cuando, junto con Heino, visitamos también a los residentes postrados en cama en sus habitaciones.
Las cuidadoras nos lo explicaron con delicadeza: „No os hagáis demasiadas ilusiones. La mayoría de las veces se quedan tumbados y apenas reaccionan“.“
Cuando Heino se acercó a la primera cama, al principio pareció que esa impresión se confirmaba. Ni un movimiento, ni una mirada, ni ninguna reacción perceptible.
Pero entonces ocurrió algo maravilloso.
Cuando la residente se dio cuenta de que, efectivamente, había una llama junto a su cama, una sonrisa se dibujó poco a poco en su rostro. Al principio tímida, luego cada vez más evidente. Ese momento fue tan conmovedor que incluso las dos cuidadoras tenían lágrimas en los ojos.
„Hacía mucho tiempo que no vivíamos algo así“, dijo una de ellas en voz baja.
Precisamente por eso estas visitas son tan valiosas. Los animales suelen llegar a las personas allí donde las palabras ya no alcanzan. Aportan cercanía, despiertan recuerdos, despiertan emociones y devuelven la alegría de vivir; a veces solo por un breve instante, otras con un efecto que perdura durante mucho tiempo.
Para nosotros, ese día fue una prueba impresionante de cuánto cariño, consuelo y alegría nos pueden dar nuestras llamas.
Damos las gracias a todos los residentes, así como al comprometido equipo de cuidados y asistencia, por la cálida acogida. Ha sido una visita que, sin duda, no olvidaremos.

Quizá Romeo, Bolero, Julius y Heino puedan volver pronto a conquistar muchos corazones.
Nuestros llamas también pueden ir a tu casa
¿Le gustaría regalar a sus residentes un día muy especial?
Nuestras llamas visitan residencias de ancianos y centros de cuidados, centros de día y centros para personas con discapacidad, y llevan alegría, cercanía y encuentros inolvidables directamente a las personas, incluso a aquellas que ya no pueden salir de sus habitaciones.
Nos movemos en un radio de unos 100 kilómetros, entre Múnich, Salzburgo y Passau.
No dude en ponerse en contacto con nosotros. Juntos planificaremos una visita que se quedará grabada en la memoria durante mucho tiempo. Estamos deseando conmover a muchos con nuestros llamas también en su centro.
Y si quieres volver a conocer la diferencia entre el llama y la alpaca, no dudes en leer nuestra otra entrada del blog: Enlace



